CAPÍTULO 78
Thomas Lincoln murió un jueves a las cuatro de la tarde en la cama de la mansión donde había dormido cuarenta años, con Margaret sentada a su lado sosteniéndole la mano y un vaso de whisky en la mesita de noche que ella le había dejado poner porque ya no tenía sentido prohibirle nada a un hombre que se estaba muriendo.
El segundo infarto llegó sin aviso. Thomas estaba viendo las noticias financieras en la televisión del dormitorio, gruñendo por los números del Dow Jones como hacía c