CAPÍTULO 54

Mateo se durmió a las nueve y cuarto con el velociraptor de plástico en una mano y la otra agarrada a la sábana de dinosaurios que Richard le había comprado el mes pasado.

Camila lo miró desde la puerta de su cuarto durante un minuto entero antes de entrar. La casa estaba en silencio, Sophie llevaba dormida desde las ocho y Richard estaba en la habitación de invitados con la puerta cerrada porque seguían durmi

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