REBELDIA.
REBELDIA.
La motocicleta se detuvo frente a la mansión Dervishi y Aria bajó, con el corazón golpeándole el pecho como si quisiera escaparse. Sus tacones tocaron el suelo húmedo con un leve crujido y, por un momento, se quedó quieta. Sus ojos, aún maquillados de la noche anterior, se alzaron hacia la entrada iluminada… y palideció.
—Mierd4… —susurró, tragando saliva.
El perímetro estaba más custodiado que nunca y ella lo supo al instante: su padre lo sabía.
—Tengo que irme —dijo, dándose la vuel