ALGO QUE AMAS.
ALGO QUE AMAS.
Dos semanas. Catorce malditos días de encierro.
Y Kiara creía que iba a colgarse de las cortinas de su habitación o a estrellar una de esas jarras de porcelana carísima contra la pared. Cualquier cosa para no morir de aburrimiento o frustración. Sin teléfono. Sin salidas. Sin privacidad. Su padre había sido claro, dictador nivel Dios griego con complejo de celador.
Aria lo había llevado mejor, tal vez porque su mente estaba en otra parte. O mejor dicho, en otro.
—Fue raro… pero b