C148-NO QUIERO UN PRINCIPE.
C148-NO QUIERO UN PRINCIPE.
Lucy se quedó congelada, el corazón golpeándole el pecho como un tambor descontrolado. No podía moverse. Ni respirar. Solo sentirlo. Sentir cómo su presencia la rodeaba como un campo magnético.
Eros se detuvo a centímetros de ella. No la tocó, pero su cercanía era abrumadora, como si todo el oxígeno de la habitación se redujera a lo que él exhalaba.
—No voy a disculparme por traerte aquí, Lucy —dijo con voz ronca, pero controlada—. Eres mía, mi tesoro más valioso, y