Cristina caminaba junto a Elio por el estacionamiento, con el corazón golpeándole fuerte en el pecho. Las luces blancas de los faroles caían sobre el asfalto y alargaban las sombras de ambos, que parecían estirarse hasta el infinito. Sentía la mirada de Rubén clavada en su espalda; lo había dejado allí de pie, junto a Clara y a aquella niña que lo llamaba “papá”. Cada paso que daba era otro golpe de confusión, otro eco de preguntas sin respuesta. ¿Qué significaba todo aquello? ¿Por qué Rubén nu