Terminamos de cenar y segui viendo a mi marido, nervioso e inquieto, preguntando que narices le había dicho aquella mujer, para que hubiera cambiado. Una vez en el coche, me quedé mirándolo muy seria y muy preocupada
— ¿Qué te pasa? me gustaria que por una vez fueras sincero conmigo Aaron — le dije
— Nada mi amor, tranquila solo que me ha molestado la presencia de esa mujer, pero todo esta bien — contesto
— Quiero que no me mientas, por favor, ¿que había entre los dos? tuvo que ser algo muy fuer