Silencio.
Pero no vacío.
Esperando.
Porque en el momento en que Elena habló…
Todo cambió.
“Soy tu fin.”
Las palabras no resonaron.
Se asentaron.
Pesadas.
Definitivas.
El arquitecto la observó.
Sin sorpresa.
Sin enojo.
Interesado.
Así…
Esto también era parte del experimento.
“Desafío”, dijo el arquitecto en voz baja.
Un paso lento hacia adelante.
“Previsible.”
Eso…
Eso no era miedo.
Eso era control de nuevo.
Aún intentando definirla.
Aún intentando contenerla.
Elena no se movió.
No reaccionó.
Po