En el instante en que Elena se movió...
El mundo se rompió.
No metafóricamente.
Literalmente.
El suelo tembló.
Las luces estallaron en lo alto.
Llovieron chispas.
Porque el sistema...
El que lo mantenía todo unido...
Estaba fallando.
Elena no se detuvo.
No dudó.
¿Porque esto?
Este era el final.
Acortó la distancia.
Rápida.
Precisa.
Y el arquitecto...
No retrocedió.
No huyó.
Porque incluso ahora...
Creían en el control.
«Todavía crees que puedes ganar», dijo el arquitecto.
Tranquilo.
Pero ahora