El poder no se anuncia.
Se mueve silenciosamente.
Calculado.
Deliberado.
¿Y Elena?
Ya no reaccionaba.
Ahora…
Ella se movió primero.
“Quedan tres nodos”, dijo Luca.
De pie junto a la mesa.
Proyectando los datos.
“No es central como el último…”
Una pausa.
“Pero está conectado.”
Elena estudió el mapa.
Se formaban patrones.
Se conectaban líneas.
Porque incluso los sistemas rotos…
Dejan huellas.
“No alcanzamos los tres”, dijo.
Tranquila.
Segura.
“Alcanzamos uno.”
Astra arqueó una ceja.
“¿Solo uno?”