“Elijo…”
El silencio reinaba en la habitación.
Todo se detuvo.
Esperando.
Porque este…
Este era el momento.
Aquel al que todo había conducido.
La mirada de Elena no vaciló.
Ni la de Luca.
Ni la de Astra.
Ni la de la figura que tenía delante.
“Me elijo a mí misma.”
Las palabras resonaron…
No suaves.
No fuertes.
Sino absolutas.
Luca contuvo la respiración.
Porque eso…
Eso no era lo que esperaba.
Astra no reaccionó de inmediato.
Pero sus ojos se aguzaron.
Interesada.
La figura sonrió.
Lentamente.