Hace un par de días había llevado el resto de mis cosas al ático de Renzo.
Era oficial.
Estamos tratando de desarrollar una verdadera convivencia como pareja. Esta vez, es diferente, no siento como si caminara de manera constante sobre cáscaras de huevos.
Ambos estamos dispuestos a hacer funcionar la relación.
Me he adueñado de una de las habitaciones. Renzo me ofreció el espacio para que pueda, hacerla mía y adecuarla para trabajar.
Sé que el hombre es un fanático del orden y mi manera de