8. Tocando a las puertas del infierno
El corazón de Bianca latía con tanta fuerza que podía oírlo retumbar en sus oídos, acallando el estruendo del tráfico de Seattle. Sus manos se aferraban al periódico ya húmedo, la foto de Daniel Hartwell parecía mirarla fijamente, burlándose de su desesperación.
El soberano de la economía. Un rey moderno cuyo imperio estaba construido sobre hormigón, acero y una ambición despiadada. El mismo hombre cuya sangre había manchado las manos de Bianca. El mismo hombre al que le había cosido la herida