145. Una amenaza detrás de la pantalla
Bianca contuvo la respiración al ver el rostro del hombre en la pantalla del monitor. Las cicatrices de quemaduras que cubrían la mitad del rostro de Ezio se veían espantosas. La mano de Bianca apretó automáticamente el hombro de Daniel. Su marido estaba sentado, sumamente rígido, en su silla de escritorio. El cuerpo de Daniel se sentía tan frío como el hielo.
—¿Has hackeado mi sistema de seguridad solo para presumir de ese documento? —preguntó Daniel. Su voz sonaba sumamente plana y letal.
Ezi