135. Terror de gas en la cafetería
—Maya —susurró Bianca con voz temblorosa. Su corazón latía desbocado, golpeando con fuerza contra sus costillas. La mujer miró a Daniel con el rostro pálido como un fantasma. Las lágrimas de terror brotaron de inmediato, acumulándose en sus párpados—. Daniel. Por favor, sálvala.
Daniel apretó la mandíbula con fuerza. El hombre atrajo a Bianca hacia un abrazo. Su mano frotó la espalda de su esposa con movimientos rápidos y tranquilizadores.
—Da la vuelta al coche ahora mismo, Kenzo —ordenó Danie