134. Malas noticias de la hacker
El aire en la cabina del avión pareció detenerse por completo. La amenaza de Camilla resonó en los oídos de Bianca. Su corazón latía a mil por hora. No sintió un miedo paralizante. Por el contrario, sintió una ira inmensamente ardiente. El instinto de una madre estalló en su pecho.
Bianca dio un paso al frente hacia la pantalla de comunicación. Miró fijamente el altavoz con los ojos entrecerrados.
—Nunca podrás tocar a mi hijo, Camilla —dijo Bianca con suma frialdad; su voz no tembló en absolut