133. Una puñalada de un ser querido
El aire en el interior de la cabina del avión se sentía tan gélido que calaba hasta los huesos. Bianca se tapó la boca con ambas manos. La muerte de Gael la había pillado completamente por sorpresa. Aquel hombre corpulento siempre había parecido inmensamente fuerte e invencible.
Daniel retrocedió un paso, tambaleándose ligeramente. Los hombros de su marido se desplomaron. Sus ojos negros miraron fijamente el suelo de la cabina, con la mirada perdida. El hombre acababa de perder a uno de sus com