101. La dulce cita del Diablo
La luz del sol matutino se colaba por las rendijas de las gruesas cortinas. Bianca abrió los ojos lentamente. Tanteó el lado de la cama junto a ella. El lugar ya estaba vacío, pero aún se sentía cálido. El recuerdo del frágil llanto de su marido la noche anterior seguía grabado con claridad en su corazón. Su amor por Daniel crecía aún más el día de hoy.
La puerta del baño se abrió. Daniel salió. El hombre no llevaba su habitual y rígido traje formal. Solo vestía una camiseta blanca lisa y una c