Cerrando sus portátiles, guardando sus documentos y todas las notas que habían tomado durante la reunión, las puertas de la sala de reuniones se abrieron al salir el personal.
Finalmente, Diego tuvo la oportunidad de respirar. Todo se había complicado un poco más desde aquella noche en la que vio desesperación en el rostro de Cameron y no hizo nada. Ya no podía concentrarse como antes, la forma de llevar sus reuniones ya no era la misma. Incluso tuvo que pedir ayuda a su secretaria.
Con la ment