Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en la sala de operaciones de Ginebra era del tipo que precedía a las catástrofes. Valentina yacía en una camilla médica, conectada a monitores que traducían su agonía interna en líneas verdes que parpadeaban con irregularidad preocupante. Las quemaduras que Adrián le había infligido no eran visibles en su piel, pero cada célula de su cuerpo gritaba con un dolor que ningún analgésico podía to







