Mundo ficciónIniciar sesiónLos treinta y dos dedos se tensaron sobre los gatillos, y el tiempo pareció congelarse en ese instante eterno donde la muerte esperaba su turno para danzar. Entonces Elena se movió, y su velocidad transformada la convirtió en un borrón que apareció frente a nosotros, sus brazos extendidos como alas protectoras.
—Es mi hermana —dijo con voz que res







