Mundo ficciónIniciar sesiónLa madrugada llegó demasiado rápido. Gabriel no había dormido. Ninguno de ellos lo había hecho realmente, pero Gabriel había pasado las horas sentado junto a la ventana, observando la nieve caer mientras algo se solidificaba en su interior.
Cuando el sol comenzó a teñir las montañas de rosa pálido, finalmente habló.
—Voy solo.
Tamara, quien había estado cabeceando en el sofá, se inco







