Mundo ficciónIniciar sesiónLa casa de Lorenzo Castellanos olía a whisky y arrepentimiento. Tamara entró sin tocar, la fotografía antigua apretada en su mano como si fuera una granada a punto de explotar. Encontró a su padre en su estudio, exactamente donde sabía que estaría, mirando fijamente un cuadro en la pared que mostraba tres generaciones de hombres Castellanos: su abuelo, su padre, él mismo.
—Sabía que vendrías —dijo Lorenzo sin gi







