El silencio de la mansión Vane solía ser una losa sobre mis hombros, un vacío que se llenaba con mis inseguridades y el eco de los juicios de una clase social que me consideraba un error de cálculo. Pero esta noche, mientras caminaba por el pasillo de mármol hacia la biblioteca, el silencio se sentía diferente. Tenía una textura densa, eléctrica, como el aire que precede a una tormenta que llevas meses esperando.
Ya no era la joven que bajaba la cabeza cuando los tacones de su suegra resonaba