Capítulo 64. El plan A contra la realidad.
Las agujas del reloj de pared, un diseño suizo minimalista que costaba más que un coche, marcaban las 19:48. La reserva en Le Bernardin era a las 20:00.
Silas Hawk llevaba veinte minutos caminando en círculos por el salón del penthouse. Estaba impecable. Se había puesto un traje de etiqueta azul noche hecho a medida, una camisa blanca almidonada y unos gemelos de ónice que habían pertenecido a su abuelo.
Se había afeitado por segunda vez en el día. Se había peinado. Incluso se había puesto una