Capítulo 60. El enemigo en casa.
La búsqueda de Lyanna se había convertido en una obsesión. Ares había activado cada contacto, cada cámara de la ciudad, cada satélite. Pero no daba con ella.
La ciudad pasaba a toda velocidad por la ventanilla, luces cortadas por la lluvia y la desesperación. Él conducía como si el corazón le ardiera por dentro. No había espacio para dudas. No había espacio para respirar.
Le marcó de nuevo a su asistente.
—Esteban, ¿nada todavía? —gruñó, apretando el volante.
—Revisé cámaras. Dejó el coche en u