Capítulo 37. Eso no le va a gustar.
La biblioteca de Ares Valerián olía a café fuerte, cuero antiguo y ansiedad concentrada.
Eran las 08:58 de la mañana.
Faltaban dos minutos para que se cumpliera el plazo de veinticuatro horas impuesto por el banco. Dos minutos para que, teóricamente, una orden de detención por fraude federal fuera emitida contra Eris O'Neil.
Eris estaba sentada en un sillón de orejas de terciopelo verde, con las rodillas pegadas al pecho.
Se había duchado y vestido con unos vaqueros oscuros y un suéter negro de