Capítulo 19. Dolorosa verdad.
Aunque a ella no le gustó haber tenido que engañar a los escoltas para salir de allí, fue la mejor manera que encontró.
Era necesario, escapar de su vigilancia, porque requería respuestas y en la única parte donde podía encontrarlas era en su antiguo orfanato. Donde sabía que vivió antes de ser adoptada.
El taxi que había tomado, se detuvo frente a una verja oxidada. El letrero "Hogar San Rafael" colgaba torcido, como cansado por los años.
Lyanna pagó al conductor con los últimos billetes que