Capítulo 178. Empezando de cero.
La noche cayó sobre la ciudad, pero en la mansión Valerián, la oscuridad parecía no atreverse a entrar.
Lyanna estaba parada frente al espejo de cuerpo entero del vestidor. Sus manos alisaban la tela del vestido azul zafiro que Ares le había pedido usar. Era una pieza exquisita de seda líquida, con un escote en forma de corazón que dejaba sus hombros al descubierto y una caída que abrazaba sus curvas con elegancia antes de abrirse en una falda vaporosa.
Se miró y, por un segundo, buscó a la chi