Capítulo 176. Tinta indeleble.
La luz de la mañana se coló por las pesadas cortinas de terciopelo, bañando la habitación principal en un tono dorado. Lyanna parpadeó, despertando lentamente, y estiró el brazo buscando el calor que la había arrullado toda la noche.
La cama a su lado estaba vacía, pero las sábanas seguían tibias.
—Buenos días, dormilona —dijo una voz grave desde el otro lado de la habitación.
Lyanna se incorporó, cubriéndose el pecho con la sábana de seda. Ares estaba de pie frente al espejo de cuerpo entero,