Capítulo 156. Bórrala de nuestra historia.
La puerta del despacho de Ares se cerró con un chasquido pesado, aislando el sonido de la casa y dejando fuera cualquier distracción. El estudio olía a cuero viejo, a tabaco caro y a madera de caoba; un olor que a Lyanna siempre le había parecido intimidante, pero que ahora le resultaba extrañamente seguro, como el refugio de una fortaleza.
Ares no fue hacia su escritorio. Se quedó de pie junto a la ventana, aflojándose el nudo de la corbata con un gesto brusco, mientras su mente trabajaba a mi