Una embarazada poco paciente.
El elegante CEO que siempre permanecía serio y frío, no daba crédito a las palabras de su esposa, ella venia para que el le hiciera el amor.
Se lo había hecho dos veces por la noche pero aún así ella quería más de él. No le molestaba, era solo que nunca se imaginó verla actuar de ese modo.
— Cariño... ¿No podías esperar a que llegara a casa? Sabes que no tengo problema en hacerte el amor toda la noche si así lo quieres, pero... ¿Aquí en la oficina?
La hermosa pelinegra hizo un adorable pu