No te dejaré seducirme.
El CEO Mendoza se atragantó con el sorbo de café, él cogió la servilleta para limpiarse y toser.
Las trillizas se levantaron aprisa a palmear su espalda.
— ¿Papá, estás bien? Respira profundo, no te nos vayas a ahogar ahora, siempre te sales por la tangente, queremos una respuesta. — Emily decía a su padre, mientras que Rafaela le echaba aire con otra servilleta.
Resultaba que el permiso concedido a Lucano tenía su razón de ser. Los Mendoza estaban pagando una ofensa bastante sería, era p