No me puedes deslumbrar con regalos costosos.
La pregunta había quedado en el aire. Era muy inusual ver al heredero Darkok en esas andadas, sobre todo siendo tan frío. Nunca lo habían visto cariñoso con alguna chica.
— Bellas trillizas Mendoza, que gusto saludarlas, ¿Cómo adivinaron a lo que vengo? Parece que soy muy obvio. — Extrañamente el hombre rió.
— Entonces una jóven del campus conquistó al difícil Vladimir Darkok, ¿Eh?
— No lo voy a negar, aunque ella ni siquiera quiere mirarme, ¿Me pregunto que hice tan mal para que ya n