Julián caminaba de un lado a otro, sintiendo que las paredes le quedaban pequeñas.
—Fui un imbécil —su voz resonó con un peso que no buscaba disimular—. Me casé con ella como quien firma un contrato de compraventa, pensando que era una mujer interesada y vacía, una extensión de la ambición de su familia. Pero resulta que Aurora es… es luz. Y yo he sido la sombra que ha intentado apagarla.
Alejandro lo observaba en silencio desde su silla, con esa calma que daban los años y los errores ya cometi