El canal no se parecía a nada que Aurora hubiera vivido antes, y aun así, caminaba como si siempre hubiera pertenecido allí. No era arrogancia, era determinación. La reunión con el equipo de “Voces Reales” avanzaba con un ritmo que exigía presencia real, no una figura decorativa al frente.
—No quiero historias bonitas —dijo en un punto, apoyando ambas manos sobre la mesa, inclinándose lo suficiente para que nadie pudiera esquivar su mirada—. Quiero historias que incomoden, que hagan que alguien