Valentina se despertó en medio de un sobresalto violento, con el corazón martilleando contra sus costillas como un animal enjaulado.
Pero antes incluso de que sus ojos lograran enfocar la penumbra de su encierro, su mente, traicionera y herida, la arrastró lejos de esa realidad… la llevó de regreso a ese rincón del subconsciente donde el dolor no era físico, sino que tenía un rostro amado y perdido.
—Luz… —susurró en su interior, con una ternura que sonaba a cristal roto.
La vio.
Estaba allí, ta