La sala de la mansión quedó en un silencio extraño después del estallido. Nadie hablaba de inmediato, como si todos necesitaran unos segundos para asimilar lo que acababa de pasar. El aire se sentía denso, cargado de una electricidad estática que quemaba.
Aurora fue la primera en romperlo. No lo hizo con gritos. No lo hizo con rabia. Lo hizo dando un paso hacia Julián, acercándose con una calma que nacía desde lo más profundo de ella, como si todo lo demás dejara de importar. Su corazón latía co