POV Ángela Donovan.
La sala de espera del hospital olía a desinfectante y miedo.
Llevábamos tres horas esperando. Tres horas desde que los médicos se llevaron a Gisel corriendo a través de esas puertas dobles que decían "SOLO PERSONAL AUTORIZADO" en letras rojas que ahora odiaba con cada fibra de mi ser. Tres horas sin noticias, sin actualizaciones, sin saber si mi hija seguía viva o si ya la había perdido.
Estaba sentada en una de esas sillas de plástico incómodas que todos los hospitales parec