Capítulo 67 — PARTE DOS.
EMMA – MARRUECOS
El dolor vino en oleadas. No era como dolores que Emma había experimentado antes en misiones, en entrenamientos, en las cicatrices de vida como Flor de Loto. Este dolor era diferente. Más profundo. Más primitivo. Un dolor con propósito.
—Respira, hayatım —murmuró Kaan, sosteniendo su mano mientras otra contracción la golpeaba—. Respira.
Emma respiró a través del dolor, contando como la doula le había enseñado, enfocándose en el hecho de que cada contracción la acercaba a conoce