NARRADOR.
Isla Desierta 47, Mediterráneo oriental – 11 horas y 58 minutos después del ultimátum
El jet de Ángela aterrizó primero, en silencio absoluto, a tres kilómetros de la costa.
El mar estaba negro y plano, sin luna. Solo el brillo rojo de los instrumentos.
Ángela y Emma bajaron con el equipo mínimo: chalecos, fusiles cortos silenciados, cuchillos, granadas de aturdimiento.
No querían ruido.
Querían rapidez.
A quinientos metros, en la misma dirección pero desde el otro lado de la isla, el