POV Aleksei Volkov.
El dolor en el costado izquierdo nunca se iba del todo; era un latido constante, un recordatorio de que los Donovan me habían tocado y yo había fallado. La bala de Sofía había atravesado el pulmón, pero el médico ruso que me sacó había hecho su trabajo y ahora respiraba, aunque cada inhalación fuera un castigo. Me levanté de la cama con esfuerzo y me acerqué al espejo del baño. El hombre que me devolvía la mirada parecía haber envejecido una década en tres semanas: cara páli