POV Bruno
El silencio de la isla ya no era una tregua. Era un idioma nuevo que nadie me había enseñado a hablar.
Caminé descalzo por el pasillo, la madera tibia bajo mis pies, con Emma en el brazo izquierdo y Sofía en el derecho. Dos vidas de menos de tres kilos que pesaban más que cualquier imperio que hubiera levantado o quemado. Emma dormía con la boca entreabierta, un mechón rubio pegado a la mejilla; Sofía, seria incluso en sueños, tenía los puños cerrados como si ya supiera que este mund