NARRADOR.
Venus había pasado dos noches enteras al lado de Draco, cuidando su sueño como si fuera una ceremonia privada, un ritual secreto que nadie más tenía derecho a presenciar. Salía de la habitación solo para traerle agua fresca, revisar los monitores médicos que pitaban como un corazón artificial o informar a Ángela sobre algún pequeño detalle: "Presión estable", "Fiebre bajando". Pero volvía siempre, como si el mundo exterior pudiera devorarlo si lo dejaba solo un segundo.
Esa mañana fue