POV Bruno.
Los días en la isla eran un espejismo. El sol quemaba suave, el mar susurraba como si el mundo entero hubiera decidido darnos un respiro, y yo... yo casi me lo creía. Casi. Veía a Ángela con Gisel en el jardín, la niña riendo mientras perseguía mariposas, Ángela embarazada hasta los ojos, con esa barriga enorme y redonda que me hacía sonreír como idiota cada vez que la tocaba y sentía a mis hijas dar patadas como si ya quisieran salir a pelear. Por un momento me permití imaginar que