POV Bruno
Desperté con un sobresalto, el sol del Caribe filtrándose por las cortinas como un recordatorio cruel de que el tiempo no se detiene por nadie. Ángela dormía a mi lado, su respiración profunda y constante, el vientre enorme subiendo y bajando como una marea tranquila. Me quedé mirándola un rato, el corazón apretado en un puño: el cabello revuelto sobre la almohada, las ojeras leves por el insomnio del embarazo, esa paz en su rostro que había luchado tanto por darle. Nueve meses. Nueve