POV Bruno.
Desperté con la luz del amanecer filtrándose por las cortinas blancas, el rumor del mar tan suave que parecía un latido. Ángela dormía a mi lado, su respiración lenta y profunda, el vientre enorme subiendo y bajando bajo la sábana de lino. Me quedé mirándola un largo rato, como un idiota que aún no se cree la suerte que tiene. La mujer que había cambiado mi vida, que me había convertido en alguien que quería vivir en vez de solo sobrevivir, estaba aquí. Conmigo. Llevando a mis hijas