Apenas Emiliano salió del ascensor en el piso de presidencia, fue abordado por Sofía:
–Tengo que hablar contigo.
Él la miró extrañado y con un gesto le pidió que lo siguiera. Al entrar a la oficina, ella estalló furiosa:
–¿Por qué tienes un viaje a Londres y yo no estoy incluida? –preguntó en voz alta.
–Ante todo, baja la voz, es un viaje estrictamente de trabajo, no tendré tiempo para distracciones.
–¿Estás seguro? –inquirió con ironía–, no i