Elizabeth fijó sus ojos, de ese extraño color violeta, en Adrián Larsson, en cierta forma se sentía muy halagada por la atención que él estaba poniendo en ella, sin embargo, estaba decidida a continuar con el plan que se había trazado, por muy guapo y amable que fuera el hombre que estaba frente a ella declarándole su interés.
–Doctor Larsson, no tengo disposición de establecer ninguna relación con usted ni con nadie más, es el hermano de mi obstetra y él me hace sentir confiada, po