A las 10 de la noche.
El enorme campo estaba prácticamente vacío.
Dos chicas corrían alrededor del perímetro.
Después de tres rondas, incluso Dalila, que estaba bastante en forma para ser una chica, jadeaba con dificultad mientras tomaba asiento.
El sudor le corría por la frente en enormes gotas.
Su cabello y su ropa estaban completamente empapados en sudor.
—Cariño, n-no deberías haber... venido conmigo.— Kamila intentó hablar mientras jadeaba.
Ella yacía en el suelo, incapaz de moverse.
Dal